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Reseñas

Cuentos de la selva: una selva que habla

Más de cien años después, los cuentos de Horacio Quiroga siguen oliendo a tierra mojada.

«Tinta Verde» · Grado 11.° · 16 años

  • 2 min de lectura
  • Número 1 · Octubre 2026

Llegué a Cuentos de la selva porque estaba en la lista del plan lector y porque era corto. Lo terminé en dos tardes y después volví a leer tres cuentos solo por gusto, cosa que casi nunca me pasa con las lecturas obligatorias.

El libro reúne ocho cuentos que Horacio Quiroga, un escritor uruguayo que vivió muchos años en la selva de Misiones, en Argentina, publicó en 1918. Los protagonistas son animales que hablan: una tortuga que carga a un cazador enfermo hasta Buenos Aires, unos flamencos que van a un baile con medias hechas de piel de víbora, unos yacarés que le declaran la guerra a un barco y un loro que pierde las plumas por culpa de un tigre.

Lo que más me gustó

Quiroga no le habla a los niños desde arriba. Les cuenta la selva como es, hermosa y peligrosa al mismo tiempo. En «Las medias de los flamencos», por ejemplo, la explicación de por qué esas aves tienen las patas rojas es divertida, pero también un poco cruel, y eso la hace inolvidable. Mi cuento favorito es «La tortuga gigante», porque muestra la amistad entre un hombre y un animal sin volverla cursi.

Lo que hay que saber

Algunas palabras son antiguas o propias del Río de la Plata, y en ciertas escenas los animales se cazan o se pelean. Yo no lo sentí como algo malo: es la ley de la selva, y el libro nunca la celebra. Aun así, a los lectores más pequeños les puede venir bien leerlo acompañados.

Si te gustan las historias de animales que parecen sencillas pero esconden algo más, este libro es para ti.

Como está en dominio público, se consigue gratis en muchas bibliotecas digitales. No hay excusa.